LA DENTADURA DEL PERRO PASTOR
Autor: Johann Meyer
El desarrollo de la dentadura de un animal de presa como nuestro perro, casi no ha sufrido modificaciones en los últimos tres millones de años. Y de acuerdo a ese sistema de vida, esa dentadura resulta muy adecuada para capturar, fracturar y cortar la presa. Sus maxilares están articulados de forma tal que permiten el movimiento masticatorio, y sus muelas posteriores actúan como un mecanismo cortante y triturador.
ANATOMÍA DE LA DENTADURA:
La dentadura de leche: Nuestros perros nacen sin dientes, y cerca de las cuatro semanas de vida comienzan a salir los primeros dientes de leche en el maxilar inferior. Al término de los seis meses de edad, generalmente la dentición de leche está completa.
La composición de la dentadura de leche es la siguiente: Para cada medio maxilar, derecho e izquierdo, y tanto en el superior como en el inferior:
- 3 incisivos (dientes de corte)
- 1 canino (dientes de captura)
- 3 premolares
Por tanto la dentadura de leche tiene en total 28 piezas. No están los promolares 1 (4 en total), ninguno de los molares (10 en total), ya que estos dientes sólo aparecen en la dentadura definitiva.
El anteúltimo premolar de leche superior y el último premolar de leche inferior, trabajan en conjunto como trituradores. Los dientes de leche son más gráciles y puntiagudos que los dientes definitivos, y generalmente son de un color levemente azulado. Cada diente se compone de corona, raíz y caverna.
CAMBIO DIENTES:
El cambio de dientes en nuestro perro es un proceso complicado y seguramente no exento de dolor, ya que los dientes de leche tienen un desarrollo considerable y raíces bastante largas, sobre todos los caninos. Estos dientes temporarios son empujados por los dientes definitivos que van creciendo y que van a ocupar su lugar. Este trabajo de desplazamiento interno se complementa también con la presión normal externa que ejerce el perro sobre los dientes al masticar. Finalmente, los dientes de leche se aflojan de la encía y del hueso y se produce la caída. El proceso de cambio comienza generalmente a los tres meses y medio, y finaliza a los seis meses. Los primeros dientes que se cambien son los incisivos. Luego aparecen los premolares 1, los que, como ya dijimos, no tienen sus correspondientes antecesores de leche, ya que los P1 sólo aparecen en la dentición definitiva. Luego aparecen los Molares, que tampoco están en la dentición de leche, y a continuación comienzan a cambiarse los Premolares. Los caninos, en virtud de sus raíces largas son los que más tardan en cambiarse, y es frecuente ver a los colmillos de leche, ya azulados y movedizos, permanecer todavía junto a los definitivos, estos pequeños defectos se solucionan solos, en poco tiempo y en forma natural. Durante el proceso de dentición se pueden presentar irregularidades en los incisivos, las que desaparecen al concluir la misma. En cambio los defectos permanentes como la mordedura en pinza, o el prognatismo, tanto inferior como superior, son motivos de prohibición para la cría por cuanto se los considera heriditarios.
LA DENTADURA PERMANENTE:
En nuestros perros está compuesta por: Considerando medio maxilar superior, tanto del lado derecho como del izquierdo:
- 3 incisivos (dientes de corte)
- 1 canino (diente de captura)
- 4 premolares (muelas anteriores)
- 2 molares (muelas posteriores)
y tanto del lado derecho como izquierdo del maxilar inferior:
- 3 incisivos
- 1 canino
- 4 premolares
- 3 molares
de tal forma que una vez completada la dentadura permanente, la misma presente 42 piezas, 20 superiores y 22 inferiores inferiores. Las más destacadas por su tamaño son los caninos, y los trituradores (en la parte superior el cuarto premolar y en la inferior el primer molar).
DEFECTOS DE LA DENTADURA
- Falta congénita de piezas: A pesar de que hace ya muchas generaciones que se cría con animales sin defectos dentarios, en algunas oportunidades se siguen repitiendo fallas en la dentadura de nuestros perros. Para los criadores sólo tienen importancia las faltas congénitas, ya que las faltas posteriores si bien hay que analizar siempre por qué se producen no influyen en el valor del ejemplar por cuanto no son hereditarias. La forma en que se deben considerar estas faltas dentarias, tanto en exposiciones como en selecciones, ya está perfectamente reglamentada e indicada en los formularios correspondientes.
- Pérdida de dientes: Cuando por razones externas se producen pérdidas o roturas de dientes, éstas no debieran perjudicar al ejemplar en cuanto a la calificación que tenía anteriormente. Para lo cual el propietario debe presentar:
1.- Una radiografía con un comprobante emitido por un veterinario, en el que se pueda apreciar como mínimo parte de la raíz de la pieza faltante o el lugar donde estuvo insertada en el hueso.
2.- Certificado de selección en la que conste el correcto estado de los dientes en el momento del examen o en su defecto una constancia de dientes sanos y fuertes, con mordida de tijera, y sin problemas de alineación de los incisivos, extendida por el juez de selección en la que ya tenía 12 meses cumplidos.